Sombras Cartagena abrió oficialmente sus puertas con una propuesta que desafía todo lo que tradicionalmente define una experiencia gastronómica. En este restaurante, los comensales cenan en absoluta oscuridad, son atendidos por personas ciegas y descubren cada plato únicamente a través del gusto, el tacto, el olfato y las emociones.
Tras convertirse en uno de los conceptos gastronómicos más comentados de Bogotá, Sombras llegó a la capital de Bolívar con una experiencia que combina alta cocina, neurociencia, inclusión laboral y exploración sensorial. Su nueva sede está ubicada en el Centro de Convenciones Julio César Turbay, dentro del complejo Viva la Vida Cartagena.
La propuesta ha generado profundas reacciones entre quienes la viven. Algunos visitantes terminan la experiencia en silencio, mientras otros aseguran que salen con una nueva percepción sobre el privilegio de ver y la importancia de valorar los sentidos que normalmente pasan desapercibidos.
Una experiencia donde la oscuridad transforma la percepción
Durante 90 minutos, grupos de seis personas ingresan a una sala completamente oscura para disfrutar de un menú degustación de siete tiempos inspirado en sabores de los cinco continentes.
Sin celulares, luces o distracciones visuales, los participantes deben apoyarse exclusivamente en sus otros sentidos para descubrir texturas, aromas, ingredientes y matices de cada preparación. La experiencia es guiada por asesores gastronómicos ciegos, quienes acompañan a los visitantes durante todo el recorrido.
“Aquí quienes normalmente son guiados terminan guiando, y quienes creen venir solo a cenar terminan viviendo una experiencia profundamente emocional”, explica Jairo Palacios Ospina, creador de Sombras y CEO del Grupo Seratta. Según el empresario, el proyecto nació con un propósito que va más allá de la gastronomía.

“Quisimos crear un espacio donde las personas con discapacidad visual pudieran acceder a un trabajo digno, convertirse en protagonistas y demostrar todas sus capacidades. Sombras representa una evolución de la alta cocina hacia un modelo más consciente e incluyente”, afirma.
Una propuesta gastronómica diseñada para el Caribe
Aunque mantiene la esencia del concepto original desarrollado en Bogotá, Sombras Cartagena presenta una versión adaptada a los sabores y la identidad del Caribe colombiano.
El menú incorpora ingredientes tropicales y combinaciones especialmente diseñadas para potenciar la experiencia sensorial en ausencia total de luz.
Langostinos, mango, maracuyá, jalapeño, notas cítricas y diferentes proteínas de mar y tierra hacen parte de un recorrido gastronómico que busca estimular la memoria y las emociones a través del paladar.
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Para Jesús Rosero, chef corporativo del proyecto, el reto fue construir platos capaces de comunicar su identidad únicamente mediante el sabor y la textura. “Aquí las personas no pueden enamorarse visualmente de una preparación. Todo debe construirse desde las sensaciones que genera cada ingrediente en la boca”, explica.
La propuesta culinaria también incluye una línea de coctelería de autor inspirada en ingredientes colombianos como viche, aguardiente, frutas tropicales y guayaba.
Según Michael Vargas, jefe de barra de Sombras Cartagena, cada bebida fue diseñada para despertar recuerdos y fortalecer la conexión emocional con el territorio.
Un entrenamiento especializado para servir en la oscuridad
La apertura de Sombras Cartagena requirió cerca de un mes de preparación técnica, humana y emocional.
El equipo desarrolló protocolos específicos para garantizar una experiencia segura y fluida dentro de un entorno donde la vista desaparece completamente.
Andrés Felipe Celly, director de marca de Sombras, explica que cada detalle fue diseñado para estimular la percepción sensorial y facilitar la adaptación de los visitantes a la oscuridad.
El entrenamiento de los asesores gastronómicos estuvo liderado por José Joaquín Rey Villada, responsable de la capacitación del equipo original en Bogotá.

“Diseñamos coreografías precisas para ubicar cubiertos, copas y platos. Para ellos, el orden se convierte en una forma de iluminación dentro de la oscuridad”, señala.
Uno de los integrantes del equipo es Miguel Ángel Lugo Mallarino, técnico en ventas y atención al cliente del SENA, quien perdió la visión tras un accidente de tránsito y hoy hace parte de los asesores gastronómicos de Sombras Cartagena.
“Siempre soñé con trabajar aquí. Me emociona acompañar a las personas en esta experiencia y demostrar cómo se despiertan otros sentidos cuando desaparece la vista”, comenta.
Más que una cena, una reflexión sobre la inclusión
El objetivo de Sombras Cartagena no es únicamente ofrecer una propuesta gastronómica innovadora. La experiencia busca generar conversaciones sobre empatía, inclusión y la manera en que las personas perciben el mundo.
En un momento donde gran parte de las experiencias gastronómicas están dominadas por la imagen y las redes sociales, Sombras apuesta por lo contrario: eliminar lo visual para potenciar las emociones.
Con esta apertura, Cartagena suma una de las experiencias gastronómicas más innovadoras de América Latina y Colombia fortalece su posicionamiento como referente en propuestas culinarias inmersivas que combinan gastronomía, propósito social y transformación humana.
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