Seis de cada 10 colombianos se han sentido ignorados por el celular durante una cita, revela estudio

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Aunque 73% asegura que puede desconectarse fácilmente del teléfono, 86% reconoce haberlo revisado durante su último encuentro romántico. La conversación y la presencia pesan más que el beso.

El celular se ha convertido en un invitado habitual de las citas y encuentros presenciales. Así lo revela “¿Menos amor o más desconexión?”, una investigación realizada por Storia D’Amore – Amore Group entre 765 personas de Bogotá, Cali y Barranquilla, que indagó por primera vez, según la marca, sobre la relación entre el uso del teléfono, la conexión presencial y las demostraciones de afecto en Colombia.

El estudio, realizado entre el 14 y el 30 de agosto de 2026 como parte de la campaña “más besos.”, encuentra una paradoja: las personas continúan valorando la conversación, la cercanía y el afecto, pero reconocen que el celular interrumpe con frecuencia esos momentos.

“Los resultados muestran una paradoja: las personas siguen valorando profundamente la conversación, la cercanía y el afecto, pero el celular se ha convertido en un tercer invitado frecuente a sus encuentros”, señala Alejandra Reyes, fundadora y directora de Marketing de Amore Group.

El celular sí está presente en las citas

El dato más contundente del estudio aparece al preguntar por el último encuentro romántico: 86% de los participantes afirmó haber mirado el celular al menos una vez, mientras que 14% dijo no haberlo hecho.

La frecuencia también resulta significativa. Para 54% de los encuestados, la consulta ocurrió una o dos veces; 21% revisó el teléfono entre tres y cinco veces, y 11% lo hizo más de cinco veces o perdió la cuenta.

La experiencia del otro lado de la mesa también aparece en los resultados. El 60% de los participantes aseguró haberse sentido ignorado por una persona que estaba mirando su celular, una conducta conocida como phubbing, término que combina las palabras phone y snubbing y que describe la acción de prestar atención al teléfono en lugar de a la persona presente.

El fenómeno contrasta con la percepción que tienen las personas sobre su propio comportamiento. Aunque 73% considera que desconectarse del celular durante un encuentro le resulta fácil, 86% terminó mirando el teléfono en su última cita.

Incluso entre quienes aseguran que “casi nunca” revisan el celular aparece esta diferencia: del grupo que representa el 33% de los encuestados, 70% reconoció haberlo mirado durante su último encuentro romántico.

Los mayores dicen sentirse más ignorados

La edad introduce otra diferencia en los resultados. La percepción de haber sido ignorado por culpa del celular aumenta a medida que crece la edad.

Mientras 49% de las personas entre 18 y 24 años afirmó haber vivido esta situación, la cifra alcanza 82% entre los mayores de 55 años.

El comportamiento frente al propio teléfono muestra el contraste contrario. El 20% de los mayores de 45 años aseguró no haber mirado el celular durante su última cita, frente a 11% entre los más jóvenes.

De acuerdo con la interpretación planteada por Storia D’Amore, el resultado muestra una brecha entre quienes ofrecen mayor presencia durante el encuentro y la percepción que tienen sobre la atención que reciben de la otra persona.

¿Qué esperan realmente los colombianos de una cita?

El estudio también cuestionó una idea tradicional sobre los encuentros románticos: que el beso sería el principal objetivo.

Los resultados apuntan hacia otra dirección. La expectativa más mencionada fue tener una buena conversación, elegida por 68% de los participantes. Le siguieron desconectarse del celular y conectar con la otra persona, con 47%, y disfrutar una buena comida, con 46%.

Solo 20% señaló como expectativa que la cita terminara en un beso inolvidable.

La conversación también encabeza la lista cuando se pregunta qué convierte un momento cotidiano en uno memorable. El 37% eligió una conversación, seguida por un abrazo, con 32%; una mirada, con 15%, y un beso, con 13%.

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Los resultados plantean así una lectura particular sobre el romance: más que buscar necesariamente un desenlace específico, los participantes parecen valorar las condiciones que permiten generar conexión durante el encuentro.

Los besos más memorables fueron espontáneos

Aunque el beso no aparece como la principal expectativa de una cita, sí tiene un lugar importante entre los recuerdos afectivos.

El 58% de los besos considerados más memorables por los participantes no estaba planeado. Dentro de este grupo, 35% correspondió a un beso inesperado y 23% a uno que ocurrió simplemente “porque sí”.

El primer beso con la pareja fue el recuerdo más mencionado, con 38%, seguido por el beso inesperado, con 35%.

Las respuestas abiertas también ampliaron el significado del beso más allá de las relaciones románticas. Entre los recuerdos mencionados aparecen el beso de una madre, el beso del día de la boda y el beso cotidiano a un hijo.

Para Storia D’Amore, estos resultados respaldan la idea de que los momentos afectivos que permanecen en la memoria no necesariamente son los que se planean, sino aquellos en los que las personas están realmente presentes.

La mesa como espacio de desconexión

La investigación llega en un momento en el que restaurantes y otros espacios de encuentro funcionan también como escenarios para la interacción digital. El teléfono acompaña buena parte de las experiencias presenciales y puede convertirse, de acuerdo con los resultados del estudio, en un elemento que compite por la atención.

“Más que promover una determinada forma de romance, el estudio plantea una reflexión sobre la calidad de los encuentros cotidianos. El estudio nos indica que las personas no están buscando necesariamente un desenlace romántico específico; están buscando el ambiente que permite que ese afecto ocurra: conversación, atención, cercanía y desconexión del celular”, afirma Reyes.

Con la campaña “más besos.”, Storia D’Amore busca reivindicar precisamente esos espacios de conexión presencial y poner sobre la mesa una pregunta que trasciende las citas románticas: cuánto tiempo de nuestros encuentros estamos realmente dedicando a las personas que tenemos frente a nosotros.

Los cinco datos que deja el estudio son claros: 86% miró el celular durante su última cita; 60% se ha sentido ignorado por alguien que estaba pendiente del teléfono; existe una diferencia entre la percepción sobre el propio uso del celular y el comportamiento registrado; la sensación de desatención aumenta entre los grupos de mayor edad; y 58% de los besos más memorables ocurrió de manera espontánea.

En otras palabras, la investigación no plantea necesariamente que haya menos interés por conectar. Sus resultados apuntan a otra posibilidad: quizá el reto está en conseguir que, cuando dos personas se encuentran, haya menos interrupciones y más presencia.


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