Winner Group, a través de sus restaurantes Gato Pardo, proyecta recuperar cerca de una tonelada de aceite de cocina usado al mes, una iniciativa que también permitiría evitar 28,8 toneladas de CO₂e al año y convertir un residuo de la operación gastronómica en un recurso aprovechable.
La gestión de residuos se ha convertido en uno de los frentes de acción para las empresas que buscan reducir el impacto ambiental de sus operaciones. En ese contexto, Winner Group, a través de sus restaurantes Gato Pardo, fortalece su estrategia ESG con un programa de recolección y aprovechamiento del Aceite de Cocina Usado (ACU).
Los restaurantes Gato Pardo, ubicados al interior de los casinos de Winner Group, trabajan junto a Manos Verdes para recolectar y gestionar de manera adecuada el aceite generado durante su operación. El objetivo es evitar que este residuo termine en desagües, suelos o fuentes hídricas y pueda ser aprovechado mediante procesos de gestión especializada.
De acuerdo con el Observatorio Ambiental de Bogotá, un litro de aceite de cocina usado puede contaminar cerca de 40.000 litros de agua, debido a su alta carga contaminante frente al agua residual convencional.
Una estrategia ambiental integrada a la operación
Actualmente, Winner Group proyecta recolectar aproximadamente una tonelada de aceite de cocina usado cada mes en sus restaurantes Gato Pardo. Según los factores de conversión utilizados por la compañía, este volumen representa un potencial de 1,11 millones de litros de agua preservados y 2,4 toneladas de CO₂e evitadas mensualmente.
Si el promedio se mantiene durante un año, el impacto proyectado alcanzaría 13,33 millones de litros de agua preservados y 28,8 toneladas de CO₂e evitadas.
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La compañía estima que el volumen de agua preservado equivale al consumo anual promedio de aproximadamente 244 personas, mientras que la reducción de emisiones correspondería, bajo los factores de conversión utilizados, a las emisiones generadas por seis vehículos durante un año.
Más allá de las cifras ambientales, el programa plantea un componente operativo: incorporar la gestión adecuada de los residuos a los procesos cotidianos de los establecimientos gastronómicos.

“La sostenibilidad se construye a partir de decisiones concretas y de la capacidad de medir el impacto de nuestras acciones. La gestión responsable del aceite usado nos permite incorporar criterios ambientales a nuestra operación y avanzar en una cultura en la que cada residuo sea gestionado de manera adecuada”, señala Winner Group.
Del residuo al aprovechamiento
La gestión del aceite de cocina usado busca reducir los impactos asociados a una disposición inadecuada y, al mismo tiempo, avanzar hacia esquemas en los que los residuos generados por la actividad gastronómica puedan ser recuperados y aprovechados.
Para Winner Group, uno de los retos consiste en que este tipo de iniciativas pasen de ser acciones puntuales a convertirse en procesos permanentes y escalables dentro de la operación.
“Cada tonelada de aceite que logramos recuperar y gestionar correctamente es una oportunidad para generar un impacto positivo. El reto está en convertir estas acciones en procesos permanentes, medibles y escalables que nos permitan avanzar hacia una operación más sostenible”, agrega la compañía.
La estrategia se relaciona además con objetivos globales de sostenibilidad vinculados con el consumo y la producción responsables, la protección de los recursos naturales y la acción frente al cambio climático.
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