Un informe de LLYC advierte que el 30% de las noticias falsas en internet están relacionadas con la alimentación y que se difunden siete veces más rápido que la información verificada.
El 30% de las fake news que circulan en internet ya están relacionadas con la alimentación. Y no solo eso: se propagan hasta siete veces más rápido que la información basada en evidencia científica. La advertencia proviene del informe Salud, alimentación y fake news, presentado por LLYC, y debería encender una alerta directa para quienes lideran restaurantes.
En un entorno de sobrecarga informativa —o infoxicación— la conversación pública sobre lo que comemos ya no está guiada exclusivamente por la ciencia, sino por mensajes emocionales, simplificaciones y narrativas virales que pueden afectar de forma inmediata la percepción de un ingrediente, una categoría o incluso un modelo de negocio gastronómico.
Para un restaurante, esto no es un debate abstracto. Es una variable operativa y reputacional.
La anatomía de la desinformación que impacta el menú
El estudio señala que cerca del 80 % de los estudios biomédicos son observacionales. Es decir, pueden sugerir relaciones, pero no prueban causa-efecto. Esa complejidad científica suele desaparecer en redes sociales, donde nuevos prescriptores digitales clasifican alimentos como “buenos” o “malos” sin contexto ni respaldo sólido.
El resultado es un entorno donde “creer se ha convertido en sinónimo de saber”. Y en ese escenario, cualquier ingrediente de su carta puede convertirse en tendencia negativa en cuestión de horas.
Mediante análisis con inteligencia artificial, el informe identifica tres patrones de desinformación que los empresarios gastronómicos deberían tener en el radar:
Explosiva. Narrativas que estallan a partir de un hecho real y se amplifican con rapidez. El caso de las fresas de Marruecos es un ejemplo: una alerta sanitaria se politizó y llegó a registrar picos de 20.000 publicaciones en un solo día. Para un restaurante que trabaje con fresas importadas, el impacto puede ser inmediato en reservas y percepción de seguridad.
Por goteo. Deterioro progresivo de reputación. El panga, pescado de agua dulce criado en el sudeste asiático, sufrió durante años una acumulación constante de mensajes negativos que terminaron afectando su aceptación en el mercado. No hubo un estallido, sino desgaste continuo.
Dual. Ataques simultáneos desde distintos frentes. El aceite de palma enfrentó cuestionamientos tanto por su perfil nutricional como por su impacto ambiental. En estos casos, el ingrediente queda atrapado entre debates de salud y sostenibilidad, lo que presiona a marcas y restaurantes a posicionarse.
Lee también: El gigante invisible: la voz de René Curé sobre la restauración colombiana
En todos los escenarios, la consecuencia es similar: caída en ventas, cuestionamientos públicos, presión regulatoria y desgaste reputacional.
De la cocina al entorno digital: un nuevo frente de gestión
Para los dueños de restaurantes, la gestión del riesgo ya no se limita a la cadena de frío o al control de inventarios. También implica monitorear la conversación digital.
El informe propone un Decálogo para una Comunicación Alimentaria Eficaz que puede traducirse en acciones concretas para el sector gastronómico:
– Monitorización continua de tendencias y conversaciones en redes.
– Transparencia sobre el origen y trazabilidad de los ingredientes.
– Educación nutricional clara en cartas y canales digitales.
– Coordinación con proveedores y voceros técnicos ante posibles crisis.
Un punto clave del documento es que el problema no es el procesamiento de alimentos en sí —fundamental para garantizar seguridad alimentaria— sino el exceso de ultraprocesados en el patrón dietético global. También recuerda que la dieta mediterránea sigue siendo el modelo con mayor respaldo científico, no como tendencia, sino como resultado de décadas de evidencia acumulada.
Para restaurantes que construyen su propuesta sobre frescura, equilibrio y calidad de insumos, este respaldo científico puede convertirse en un activo estratégico de comunicación.
Metodología para proteger la confianza
LLYC plantea un modelo de gestión reputacional en tres fases que puede adaptarse al sector gastronómico:
Anticipación. Uso de herramientas digitales e inteligencia artificial para detectar narrativas emergentes antes de que escalen.
Respuesta. Activación rápida de mensajes basados en evidencia científica, con voceros claros y coherentes en todos los canales.
Recuperación. Evaluación del impacto, ajustes operativos si son necesarios y reconstrucción activa de la confianza.
La conclusión del informe es directa: la confianza no se reconstruye en mitad de la tormenta, se cultiva antes.
Para los restaurantes, esto significa que la reputación no depende únicamente del sabor o el servicio. También se construye en la forma en que se comunica el origen de los productos, se explica el menú y se responde a rumores o tendencias digitales.
En un ecosistema donde la desinformación alimentaria crece y se viraliza con rapidez, la gestión estratégica de la comunicación ya no es opcional. Es parte del negocio.
Revista Buen Gusto es la plataforma de información de negocios para los empresarios y profesionales del sector HoReCa en Colombia. Si desea mantenerse al día con las últimas noticias, tendencias, estrategias y consejos de la industria, suscríbase aquí También puede seguirnos en nuestro canal de Whatsapp
Tal vez le interese
Juan Manuel Barrientos presenta Elcielo World Tour 2026
Celema lanza Leche A2 en Colombia y apuesta por el bienestar digestivo


