Comer fuera de casa, el gasto que más golpea el bolsillo de los colombianos en 2026

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Los restaurantes lideran el encarecimiento de la canasta familiar con un aumento anual de 9,01%, muy por encima de la inflación general, según cifras del Dane

Salir a almorzar en un restaurante de barrio, tomarse un café en la esquina o pedir un domicilio se ha convertido en un lujo cada vez más costoso para los colombianos. Las cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) revelan que restaurantes y hoteles se posicionaron como la división de gasto que más se encareció en enero de 2026, con una escalada de precios del 9,01% anual, casi el doble de la inflación general que se ubicó en 5,35%.

Este incremento no es un dato menor: la división de restaurantes y hoteles representa cerca del 19% del gasto promedio de los hogares colombianos, uno de los pesos más altos dentro de la canasta del Índice de Precios al Consumidor (IPC). Esto significa que cuando suben los precios en este sector, el impacto se siente con fuerza en el bolsillo de las familias.

El aumento histórico del 23,7% en el salario mínimo —que llevó el ingreso básico a $1.750.905 y, con el auxilio de transporte, a $2 millones— fue decretado por el Gobierno como una apuesta para recuperar el poder adquisitivo de los trabajadores. Sin embargo, en los restaurantes, donde el componente laboral es determinante, ese incremento se trasladó rápidamente a los precios finales.

Meseros, cocineros, personal de aseo, cajeros y administradores representan una parte fundamental de la estructura de costos de cualquier establecimiento de comida. Cuando el salario mínimo sube de forma abrupta, muy por encima de la inflación del año anterior (alrededor del 5,1%), los restaurantes no tienen más opción que ajustar sus tarifas para mantener la operación.

¿Qué se encareció exactamente?

Dentro del sector, las subclases que más sintieron el incremento fueron:

  • Comidas en establecimientos de servicio a la mesa y autoservicio: desde el menú del día en un restaurante económico hasta el almuerzo ejecutivo en establecimientos de mayor categoría, todos experimentaron alzas significativas.
  • Bebidas calientes: ese tinto de la mañana, el café con leche, el chocolate o el té que antes costaba $2.000 o $2.500, ahora puede estar en $3.000 o más, dependiendo del lugar.
  • Comidas preparadas fuera del hogar: los domicilios, las comidas rápidas y los almuerzos para llevar también registraron incrementos notorios.

Un golpe al consumo cotidiano

Para muchas familias colombianas, comer fuera de casa no es un capricho ocasional sino parte de la rutina diaria. Miles de trabajadores dependen del almuerzo en restaurantes cercanos a sus oficinas, estudiantes compran el desayuno camino a la universidad, y muchos hogares recurren a los domicilios cuando el tiempo no alcanza para cocinar.

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El encarecimiento de este rubro obliga a replantear hábitos: reducir la frecuencia con la que se come fuera, optar por establecimientos más económicos o, en muchos casos, volver a preparar comida en casa para llevar al trabajo.

Un sector entre la espada y la pared

Los restaurantes enfrentan un dilema complejo. Por un lado, deben asumir incrementos salariales que representan casi una cuarta parte más de sus costos laborales. Por otro, saben que trasladar todo ese aumento a los precios puede alejar a los clientes, especialmente en un contexto donde el costo de vida ya venía en ascenso.

A esto se suma que otros insumos también han aumentado: los alimentos, los servicios públicos, los arriendos comerciales y los costos de transporte para abastecimiento. El resultado es una tormenta perfecta que presiona los márgenes de ganancia y pone en riesgo la sostenibilidad de muchos negocios.

Para el consumidor promedio, las estadísticas del Dane se traducen en experiencias concretas: el almuerzo que costaba $15.000 ahora está en $18.000, el menú ejecutivo pasó de $20.000 a $23.000, y el domicilio de pizza para la familia subió de $45.000 a $50.000 o más.

Estos incrementos, aunque justificados desde la perspectiva de los costos empresariales, generan una sensación generalizada de que “todo está más caro”, más allá del dato agregado del IPC. Y tienen razón: cuando el rubro que más subió representa el 19% de tu gasto mensual, el impacto es inevitable.

El 2026 comenzó con una ecuación difícil para los colombianos: salarios más altos, pero también precios en ascenso, especialmente en servicios esenciales como la alimentación fuera del hogar. La pregunta que muchos se hacen es si el incremento del poder adquisitivo prometido llegará realmente a compensar el encarecimiento de la vida cotidiana, o si quedará diluido en una inflación que todavía no da tregua.


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